Monday, March 11, 2013

PERSIGUIENDO LA JUSTICIA DE DIOS

MARZO 11


Has perseguido la  justicia sin éxito? Has dicho, "Esta es la última vez que yo cometo este pecado", sólo para volverlo a cometer  el día siguiente, Has orado: "Señor, cueste lo que cueste, voy a despertar con  entusiasmo en mi corazón", sólo para calmarte y caer en tus viejos hábitos otra vez, Porque? No tienes éxito, has tratado ,pero sigues fallando.
En algún momento de todo esto probablemente te preguntes: "¿Por qué Dios no me ayuda? Tengo una pasión para ser justo, pero sigo fallando una y otra vez. "Entonces, ¿dónde está Dios cuando se trata de nuestra santificación? ¿Dónde está su ayuda cuando se trata de llevar una vida santa?
"Ellos tienen celo de Dios, pero no conforme a conocimiento" (Romanos 10:2, NVI). Pablo estaba diciendo que Israel estaba equivocado en su visión de la justicia de Dios. Ellos pensaban que bastaba con saber qué hacer, pero Pablo dice que el logro de la justicia es sobre a quién conocemos. Al igual que Israel, por la fe en Cristo tenemos acceso a la justicia de Dios. Pero podemos rechazarla tan fácilmente como lo hizo Israel, al confiar en nuestroesfuerzo en lugar de en la fe en la obra de Jesús por nosotros.
Dios no bendecirá un esfuerzo por establecer su propia justicia. Él bendice sólo la obra de su Hijo, Jesús. Somos santificados, nuestro caminar santo es sostenida sólo por la fe en Cristo y su sangre derramada por nosotros. De esta manera, Pablo dice, Israel se negó a "someterse a la justicia de Dios." ¿Cuántas veces nos decimos a nosotros mismos: "Yo puedo vivir con rectitud", pero entonces no confiar en la provisión de Jesús por la justicia? Aquí hay cuatro indicios de que somos celosos de nuestra propia justicia en lugar de Dios:
Nos enojamos cuando nos fallan. Pensamos: "Me esperaba algo mejor de mí mismo."
Nos enorgullece que tengamos éxito. Nos decimos: "Yo soy más espiritual que antes".
Juzgamos los  fracasos de los demás. Pensamos: "Gracias a Dios,que  yo no soy como él."
Nos ponen celosos  los éxitos de los demás. Pensamos: "¿Por qué mi búsqueda de la justicia no obra como la suya?"
Cuando fallamos, nos atrincheramos en  nuestros esfuerzos. El problema es que no se establece nuestra justicia en primer lugar- Dios lo hizo. Al ser restaurado a estar bien con él no se da a causa de todo lo que hacemos. Esto sucede por la fe en él. Esto requiere de un corazón arrepentido y quebrantado, un humilde reconocimiento de que sólo su poder nos restaura y nos mantiene de pie.
Asi que la mejor forma de mantenernos en constante Victoria es traer siempre cautivos nuestros pensamientos a los pies de la cruz,huir de las pasiones carnales,orar a todo tiempo y en cualquier lugar,reconocer que separados de Cristo no podemos vivir y que a un corazón contrito y humillado  Dios no lo desprecia,es imposible que no pequemos,pero que no sea  premeditadamente, no dejando que la tentación se convierta en acción.

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